Tadeo, las letras traviesas y el sentido de la vida
Reflexiones sobre el acompañamiento, la infancia y la búsqueda de lo que importa
Cuando mi hijo tenía apenas 3 años,
sentí una necesidad profunda de decirle algo importante.
No con grandes palabras, ni con explicaciones complicadas.
Sino con un cuento.
Uno que pudiera abrazarlo mientras crecía.
Uno que le dijera, sin decir:
no estás solo. Lo que te pasa tiene sentido. Y siempre hay un camino para encontrarlo.
Así nació Tadeo y las letras traviesas.
Un cuento sencillo que escribimos e ilustramos en familia.
Donde las letras mayúsculas y minúsculas se pierden, se buscan y finalmente se encuentran.
Y en ese recorrido, lo que aparece es el mensaje más profundo que quise transmitirle:
Hay movimiento. Hay pertenencia. Hay amistades que acompañan.
Y hay sentido, aunque no siempre lo veamos de entrada.
Acompañar a descubrir el sentido de la vida
No nacemos sabiendo para qué vivimos.
Pero sí con la capacidad de hacernos preguntas, de crear sentido, de encontrar algo que valga la pena ser vivido.
Eso, que a veces se llama búsqueda espiritual, otras veces salud mental, y otras simplemente felicidad…
es lo que acompañamos a descubrir cada vez que escuchamos con amor a un niño, a un paciente, a un ser querido.
Y muchas veces, eso empieza con un cuento.
