Hermann Hesse y un libro que no es para todos
Hermann Hesse fue escritor, poeta y pintor alemán, nacido en 1877,
pero sobre todo fue un explorador del alma humana.
Sus libros no son fáciles. No se leen para entretenerse.
Se leen para verse reflejada en una esquina del alma que una preferiría no mirar.
El lobo estepario fue escrito en 1927.
Y aunque ha sido interpretado de mil formas —como crítica social, como confesión existencial, como delirio místico—
hay algo que sigue intacto: el retrato descarnado de una mente que no encaja.
Harry Haller, el protagonista, es un hombre dividido.
No pertenece al mundo burgués, ni al bohemio.
No encaja en lo cotidiano, ni en lo sublime.
Se odia y se salva. Piensa y se paraliza.
Una figura profundamente neurótica… y profundamente real.
Yo lo leí y pensé: esto no es para cualquiera.
Y después encontré la frase perfecta, escrita por el mismo autor, dentro del libro:
Este libro no es para cualquiera. Está destinado solo para personas con sensibilidad. Para neuróticos.
Y ahí, con amor, con risa, con ternura, dije: Este libro es para mí.
